viernes, 11 de febrero de 2011
Jerry Sloan bajó el telón, su último baile
Ayer fue un día triste para los aficionados al baloncesto, Jerry Sloan presentó su dimisión como técnico-jefe de los Utah Jazz. Jerry Sloan, que en origen se llamaba Gerald Eugene Sloan (Illionois, 1942), se convirtió en el entrenador de los Utah Jazz en 1988. En aquel entonces cogió las riendas del equipo para sustituir al entonces entrenador Franck Layden. De la noche a la mañana se encontró con un equipo espectacular formado por Eaton, Corbyn, los hermanos Malone y John Stockton, entre otros. Fue precisamente con este núcleo con el que empezó a hacer historia. Con Malone culminando todos los contraataques iniciados por Stockton, con Hornacek, Corbin y con la fuerza interior del gran Eaton, los Jazz empezaron a jugar al estilo Sloan, el estilo del Pick and Roll. Era un estilo cansino, los rivales lo conocían bien, pero Stockton siempre lograba el pase perfecto y el equipo era una máquina perfectamente engrasada. Precisamente en ese temporada de 1988, los Jazz ya estuvieron a punto de doblegar a los Lakers en las semis de conferencia, un gran Worthy lo evitó.
En la década de los 90 el equipo seguía funcionando como un reloj suizo, pero acumulaban decepción tras decepción en playoffs, hasta que llegaron las dos finales de 1997 y 1998 ante los Bulls de Jordan. Era la época en la que el malogrado Andrés Montes calificaba a Sloan como "el presidente de Tacañón o cicuta mix" porque se pasaba todo el partido protestando. Los partidos en Salt Lake City eran uan pesadilla para los rivales, que se lo digan a Lakers que cayeron dos temporadas consecutivas contra ellos, una por 4-0, a pesar de un 7-7 en triples de Horry. Esa cancha del Delta Center fue bautizada por Andrés como "cárcel de cinco estrellas o de máxima seguridad", y jugadores marginales como Adam Keefe, "tse-tse" Morris, Shandon Anderson, Greg Ostertag o Antoine Carr entre otros, hacían mucho daño y desesperaban a sus rivales, con el consentimiento arbitral. Los Jazz tuvieron dos opciones para ganar el anillo, pero los Bulls de Jordan, Pippen, Jackson y compañía lo evitaron. Memorable aquel quinto partido en Utah, donde une enfermo Jordan pulverizaba a los Jazz y daba a los Bulls el 3-2, tras un robo a Malone y una posterior canasta ante Bryon Russell.
A partir de entonces, los Jazz iniciaron una cuesta abajo con las retiradas de Stockton y Hornacek y el cambio de equipo de Malone. Con todo Sloan siguió fiel a sus principios, y continuó aplicando la misma receta que en sus años anteriores. Los éxitos continuaron llegando, incluso con otros jugadores menos conocidos, y hasta volvieron a jugar una final de conferencia contra Spurs, pero ya no lograron ningún viaje a las finales. Anoche Sloan bailó por última vez, y todos estuvimos muy tristes en la rueda de prensa, al ver como lloraba este buen hombre al que la muerte de su primera mujer ya había debilitado bastante. Nunca se hizo una auténtica justicia con él, la NBA nunca le dio el premio de Entrenador del Año, el año que estuvo más cerca, se lo dieron a un tal Sam Mitchell.
Anoche se despidió como un campeón, negando lo publicado por la prensa de Utah, en la cual se decía que la causa de todo fue una discusión acalorada con el director general de la franquicia mormona Kevin O'connor tras la derrota ante Bulls, él dijo que simplemente estaba cansado, y con su asistente de toda la vida, Phil Johnson, cogió la maleta y se fue sin hacer ruido. La vida en las montañas nevadas de Utah ya no será igual. Buena suerte en la vida Coach Sloan.
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