El equipo que todo el mundo pensaba que iba a arrasar esta temporada se derrumba como un castillo de naipes o como las fichas del dominó al chocar las unas con las otras. Después de toda la parafernalia orquestada este verano con el show de Lebron, parece que el equipo no carbura, y lo que es más preocupante, Lebron y Wade no se aguantan. Tras el anuncio de la famosa decisión de Lebron, casi toda la prensa especializada empezó a hablar de este nuevo big three como la gran amenaza de la NBA, y como el equipo que iba a batir la marca de los legendarios Bulls de la 95-96, los del 72-10. Ya desde el primer día se dieron de bruces contra la realidad bostoniana, y si bien su desfilar por la temporada regular estaba llegando a buen puerto, las cinco derrotas consecutivas actuales ponen en el disparadero de nuevo al imberbe Spoelstra, al que no se le puede pedir más, y sobre todo a este proyecto basado en juntar talento y en buscar el anillo a las primeras de cambio.
Cuando Wade tuvo la opción de irse a Chicago a jugar con Derrick Rose, la desaprovechó. Pensaba que con Lebron iba a repetir corona y que el rey sin corona iba a coronarse por primera vez en 7 años campeón de la NBA. O mucho cambian las cosas o Lebron tendrá que esperar algún año más, porque tanto por el este como por el oeste hay enemigos insuperables. Pero, ¿cuál es el error de los Heat? Sobre el papel es un equipo con tres apuestas definidas, dos exteriores y una interior. A partir de aquí, busquen y a ver si encuentran algo. Pensaban que con Mike Miller y James Jones bastaba, pero la realidad ha demostrado que no era así, han tenido, sobre todo el primero, buenas rachas de tiro, pero fueron esporádicas, y el segundo no da una a derechas. Lebron y Wade sí que han demostrado su clase, pero cuando el equipo carecía de los dos al mismo tiempo, estaba sin guía y perdido, y cuando uno ha estado lesionado el equipo no ha salido a flote. Tanto Lebron como Wade son jugadores sin tiro, que basan todo su arsenal en entradas alocadas a canasta que siempre buscan el contacto para sacar la persona y/o anotar. En otra época de la NBA no les darían ni la mitad de tiros libres.
Ahora hablemos de Bosh. Para mi uno de los jugadores más overrated, como dicen en los Estados Unidos (sobrevalorado en nuestra maravillosa lengua castellana), que hay en la NBA. En Toronto podía marcar diferencias porque se trataba de una banda de jugadores sin espíritu colectivo, solo Calderón ponía la cordura llevando el timón. Fue un All-Star que aprovechó la debilidad de la conferencia este para tener un lugar perenne, en el oeste no habría salido ni entre los 20 primeros. Bosh no encuentra su sitio en Miami, y reniega por no tener protagonismo en las últimas acciones, ¿de verdad cree que le van a dar la posibilidad de un último tiro?. Ni siquiera Wade tiene ese privilegio, el Rey se lo lleva todo, como aquella canción de Abba The winner takes it all. Ni Wade ni Bosh, Lebrón sigue jugando como en Cleveland, yo y solo yo, y ya está despertando resquemores en sus dos compañeros. Pensaban que iba a ser jauja, y que tras la demostración en el Staples el equipo era de otra galaxia, pero no es así, cinco derrotas seguidas y ahora llegan los Lakers. Si consiguieran derrotar a los angelinos se podría considerar un milagro, tal y como están unos y otros, pero en el baloncesto todo es posible, aunque cueste creer que los Heat actuales puedan superar a Celtics, Bulls Lakers, Spurs o Dallas. Como todo en la vida, el tiempo dará y quitará razones, pero yo apuesto que los Heat no llegarán a la final de la NBA, y tengo dudas de si llegarán a la de conferencia. Lo dicho el sol se pone en el sur de Florida y solo el Lebronsistema podría obrar un milagro y hacer lo que hizo con sus Cavs, llevándolos a la final de la NBA y pasando por encima de Pistons con el único sistema que conocía el técnico Brown, balones a Lebron.

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